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11 dic 2009

El Histonauta - Mariano Moreno, el primer periodista de chimentos argentino

A dos días de comenzada la primavera en la ciudad de Buenos Aires, Anita sintió húmeda la entrepierna. Sabiendo que Manuel Moreno, su marido, ya no la excitaba, por descarte comprendió que era el llamado del neonatólogo, algo que no existía en la época, se agachó bajo la mesa y parió a Mariano, un muchacho blanco como la leche, "bastante delicadito para ser un varón", según dijo después su padre en una reunión con amigos en la pulpería Francaccella, en la esquina Pacho O'Donnell y Ludovíca Squirru, en el barrio que hoy conocemos como Floresta.
La infancia de Mariano no fué distinta a la de muchos otros niños porteños de la época. Por la mañana asistía a clases en el Instituto Victor Galindez, al mediodía, cuando llegaba a casa, recibía sus 40 minutos de rebenque reglamentarios en la época para después almorzar, generalmente la mazamorra rancia que preparaba una mulata entrada en carnes que trabajaba en su casa. Luego de almorzar asistía a clases de literatura, con el profesor y bibliotecario Esteban Fuertes De La Gorra, famoso proxeneta de la metrópolis hacia finales del 1700. El resto de sus horas las dedicaba a averiguar lo que se cocía en su barrio, conversando con las señoras que barrían veredas en las calles. Los estudios secundarios los cursó en el Colegio San Docán de Formación Superior, consiguiendo su título con honores. Debido a algunos contactos (dudosos), consiguió ingresar a la Universidad de Tragaguasca, la única que enseñaba lo que el quería aprender en todo el territorio latinoamericano. Allí leyó a Jairo Castillo, Billy Cafaro, Felipe Colombo, Viggo Mortensen, Isabel Sarli, Leonardo Barberis y otros pensadores contemporáneos.
Bajo la tutela del padre Roberto Carlos Trinidad conoció los textos de Jean Pappet Ethel Rouge, uno de los pioneros en el puterío europeo. Influenciado por personajes de la talla de Carlos "El Primate" Jimenez, empezó a hacer correr los primeros rumores en publicaciones como "La Gaceta Atrasada", "Buenos Aires Oral" y "La Olla de Oscar", diarios de mediana tirada en toda la región. En la edición 1934 de "La Gaceta Atrasada", del 31 de agosto de 1802, Mariano Moreno publica la siguiente nota:
"Se cuenta en las confiterías, entre las señoras de buen nombre, que encontraron a la señora Silvia S. de Soldán en situación comprometida con Heraldo Bossio, el cantautor cordobés que se encuentra en la ciudad para presentar sus canciones en el teatro Florencio de la Pega. Desde este pasquín no buscamos ser indiscretos, pero el señor Soldán debería ir pensando en alguna estrategia para que no hablen de él como se habla de un toro, un carnero o cualquier otro ser con tamaños cuernos."
Es por este memorable párrafo que el por entonces revolucionario encubierto Cornelio Saavedra lo llama para unirse al Frente Para La Victoria, invitación que declina pero acepta algunos años más tarde, ya habiendo cambiado el nombre de esta agrupación política. Es también por esta época también que conoce a su esposa, la por entonces jóven y elegante Tamara Paganini Jameson, copera que conoció en la whiskeria "El Gusano de Beto" y que conquistó su corazón. Es también por esa época que nace su hijo, del que no se sabe mucho más que el color de su camisa. Era celeste.
En 1806, durante las invasiones inglesas, pidió parte médico aludiendo haberse quemado con aceite hirviendo y partió en "viaje de estudio" hacia la ciudad de Mar del Plata, juto a Jacinto Polino (ancestro de Marcelo) y Rodrigo Bueno, periodistas deportivos de la época. De allí volvió hacia fines de 1807 para preparar una campaña en pos de derrocar al actual virrey, Santiago de Liniers, aludiendo una supuesta relación homosexual de este con Mariano Grondona, un afamado pintor aquel entonces y su público favoritismo hacia el club Velez Nazareno, que estaba siendo investigado por la llegada de 15 bidones de Glostora que, se supone, estaban destinados a un hogar de ancianos en Villa Adelina.
Durante el año 1810 comenzó a ser vinculado con Guido de Narvaez, reconocido traficante de opio, con quién se suponía tenía una relación más que comercial. También duraste este año lanzó su primer publicación de chimentos, el "Jovata's Magazine", donde desfilaban personajes de la talle de Braulio Moyano, un ignoto actor de teatro que decía ser abuelo de un tal Hugo, Nilda Hesperidina, una de las denominadas "bombilleras", es decir, una mujer que salía con gauchos para ganar fama y otros elementos de la fauna de celebridades de fines del virreynato.
En 1811 se embarcó en un barco (no se va a embarcar en una bicicleta, si usted me entiende) que se dirigía a Inglaterra, a fin de entrevistar a la princesa Petette II acerca de su relación con el peletero patagónico Ricardo L'Ort, acaudalado barón contemporaneo. En un arrebato de pasión, aparentemente le manoteó la gallina a un marinero, quién al grito de "puto del orto" alertó a sus compañeros, quienes lo arrojaron por la borda para nunca más volver a saber de él.
Es por eso, queridos lectores, que Mariano Moreno es un ícono del periodismo en el país. Y de la comunidad gay.

Estoy abierto a despejar dudas en los comentarios.

Norman Tholem es patrocinado por las siguientes empresas:
Tambo "La Leche en el Ojo"
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Inyectatorio "Calzón de Lata"
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2 comentarios:

Leonardo Barberis dijo...

Jaja, zarpado... de lo que se viene a enterar uno...

Todos los libros de historia siempre resultan ser una farsa

Sei dijo...

Sí, salvo uno que está por sacar Bucay, curiosamente parecido a "Argentinos", de Lanata.

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